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¿Es hora de decirle adiós a tu PC?

junio 8, 2018

¿Es hora de decirle adiós a tu PC?

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La desaparición del PC, ese nuevo paso hacia adelante

No soy nada dado a los cambios. Suponen demasiado esfuerzo. Lo nuevo parece tan difícil y poco amigable… y lo antiguo, es tan conocido y -a poco que te separes de ello- es tan nostálgico que me resultan muy difíciles las evoluciones y las progresiones. Quiero decir que, si la vida consistiera en cruzar un río por un camino de rocas superficiales algo separadas, me quedaría en la primera de ellas. Un poco por miedo, un poco porque he probado que es estable, me mantiene seco y le he cogido cariño.

Pero, a mi pesar, la vida es evolución y no una simple analogía de ríos y de rocas. ¿Y sabéis qué es lo que más rápido evoluciona? Posiblemente la tecnología. Por lo que, poco a poco, debemos acostumbrarnos a que nuestros artilugios técnicos, de móviles a portátiles, cada vez cumplan más rápido su camino y sean mejorados. De hecho, por estas causas, estamos tan cerca de la desaparición del PC, tal y como lo conocemos, que hay que estar preparado para lo que acontezca.

Desde luego, muchos ya crecimos con ellos o entre ellos. Aún recuerdo aquellos armatostes recogepolvo junto a monitores blancos exageradamente grandes. Pesadas y aparatosas máquinas que necesitaban de varios amigos de confianza para ser transportadas. ¡Ufff…! Aquel enredo de cables, de todos los tamaños y distancias, que conectaba los altavoces y el pack de impresora y scanner totalmente indivisible… Paulatinamente, el PC pasó de las centralitas de guerra en las películas de ciencia ficción a convertirse, a partir de la segunda mitad de los 90, en un electrodoméstico común en las casas. Con la llegada del año 2000 y la década siguiente, los precios de estos aparatos, todavía inaccesibles para muchas familias, descendieron. Apareció la posibilidad de pagarlo a plazos en millares de cuotas y hasta sustituyendo a la cubertería como regalo por abrirte una cuenta en el banco. Comenzó la era del PC de escritorio para toda la familia.

Pero la historia continúa, y aún estamos lejos de la desaparición del PC. Aunque en realidad, ya la hubo, al menos la desaparición del PC de escritorio, al que tanto apreciábamos y que siempre adornaba con su figura una de las esquinas de nuestro cuarto. Por aquel entonces, finales de los 90 y principios de los 2000, por supuesto, los ordenadores portátiles eran todavía demasiado caros. Sólo los recordamos sobre las rodillas de un tipo selecto de personajes. Aquellos que necesitaban llevar a todas partes su trabajo. Arquitectos, abogados, diseñadores, esa gente que grita en Wall Street… Pero, de nuevo, ocurrió la magia, y en solo un par de años, los ordenadores portátiles se incorporaron a nuestra vida diaria. Acabó por ser el regalo predilecto para los adolescentes, mucho mejor que la consola de turno o la scooter más moderna.

Aunque no todo eran buenas noticias. Al principio los portátiles no eran tan “actualizables” como los PC de escritorio, y cuando algo se rompía, a veces era mucho mejor y más rápido comprar uno nuevo. Esto ocurría por la falta de talleres especializados y por el hecho de que los portátiles no estaban formados por tantos módulos manejables como sus hermanos mayores, los ordenadores de sobremesa. Además, el nivel que requería diagnosticar un PC portátil era mucho más elevado en aquel tiempo.

En la más reciente actualidad hemos superado muchos de esos problemas. De hecho, estamos empezando a superar al mismísimo portátil para acercarnos, cada vez más, a la desaparición del PC. En la década que nos toca, estamos viendo agrandarse en la playa una nueva ola informática y tecnológica que está cada vez más cerca. Esta vez la movilidad y la personalización serán sus puntos fuertes. Ya sé que el ordenador portátil era tela de móvil, pero ¿sabes lo que sí es verdaderamente “tela de móvil”…? El propio móvil. Quiero decir, ese amigo tan cercano y ya tan natural como es nuestro dispositivo móvil.

Comenzó como un teléfono para llevar a cualquier parte y que tus padres te tuvieran vigilados y ahora amenaza con llevar a la desaparición al PC. Y es que todo este auge de los dispositivos móviles, con cada vez más accesibilidad, ha habilitado una amplia democratización de las tecnologías a la que cada vez más personas pueden tener acceso. ¿O conoces a alguien sin móvil? Si es así, respétalo. Son como los pandas o las mariposas monarca, seres en peligro de extinción.

No sólo tienen la culpa de esta desaparición del PC los benditos móviles; también aquello que llamamos con tono etéreo “La Nube”. Ese procesamiento y almacenamiento masivo de datos en servidores que alojan la información del usuario y te procura el acceso instantáneo y en todo momento a tus datos, estés donde estés, y a través de cualquier dispositivo, presumiblemente desde un móvil, que pesa menos y siempre puedes llevarlo en un bolsillo.

La Nube ha dado paso a una era en la que se ofrece a los individuos un nivel de maleabilidad y manejabilidad increíble en los dispositivos, llevando el foco de las computadoras personales a los teléfonos inteligentes, las tablets y otros dispositivos rompedores como el reloj inteligente, la nevera inteligente, o, sin exagerar, la casa inteligente.

En la última década los usuarios hemos aprendido mucho. Ya prácticamente no existe el padre de familia, desconocedor de este mundillo, que le presenta a su hijo mayor un ordenador gigante, presumiendo de que tiene instalada la enciclopedia multimedia más moderna. Ahora todos estamos al tanto de lo que rompe en tecnología y tenemos expectativas muy diferentes de ella. La virtualización y el streaming te necesitan siempre pegado a tu plataforma. Los nuevos entornos sociales, laborales y de ocio, también. Para ello, mucho mejor y menos pesado, un dispositivo móvil. Accesible y cercano en todo momento, con las mismas aplicaciones y programas utilizados en un PC.

Da penita y sé que a muchos, como a mí, os cuesta desprenderos de esos PC con pegatinas ya fosilizadas en su carcasa. Pero así de veleidosa y rápida es la tecnología y la informática, amigos. Citando al señor de la empresa de la manzanita, Steve Jobs: “Cuando éramos un país agrario, todos los coches eran camionetas, porque eso es lo que se necesita en las granjas, pero cuando las ciudades crecieron comenzaron a llegar los automóviles con dirección asistida y cambios automáticos. Los PC serán como estas camionetas. Todavía estarán a nuestro alrededor, pero muy pocas personas las utilizarán«.

Si lo futurible es tu presente y el campo de la informática el lugar por donde te gusta pasear, quizá te apetezca leer algo del estilo de ¿Qué es la web 4.0? o sumergirte en Arquitectura DevOps: desafíos de la Monitorización.


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