- Qué es Grafana
- Cómo funciona Grafana
- Para qué sirve Grafana
- Los dashboards de Grafana
- Las fuentes de datos de Grafana
- Monitorización y alertas con Grafana
- El ecosistema de observabilidad de Grafana
- Grafana y Prometheus: en qué se diferencian
- Ventajas de Grafana
- Limitaciones de Grafana
- Grafana OSS, Enterprise o Cloud, ¿cuál elegir?
- Integración de Grafana con Pandora FMS
- ¿Es mejor Grafana o una plataforma de monitorización integrada?
- Preguntas frecuentes
- Conclusión
Si pasas suficiente tiempo mirando logs en crudo y entornas un poco los ojos, puedes empezar a ver Matrix entre lo que farfullan esas miles de líneas incomprensibles. Y con conjuros arcanos de terminal, que comienzan por grep o awk, puedes encontrar la gota que deseas en ese océano de caracteres. Pero es ineficiente y nadie, sobre todo nuestro jefe o la persona que nos gusta, queda impresionado por eso. Para que ellos también obtengan el conocimiento escondido entre miles de datos existen herramientas como Grafana, que muestran, con gráficos sencillos y dashboards atractivos, lo más importante a la hora de monitorizar.
Por eso Grafana es una de las herramientas más reconocibles en monitoreo IT, hasta el punto de que no pocos la confunden con la monitorización entera. Sin embargo, Grafana es la capa que consulta, explora, visualiza y lanza alertas sobre datos que viven en otros sistemas.
Así, no sirve solo para pintar gráficos bonitos en su lienzo (aunque ese sea su rostro más popular), pero tampoco sustituye por sí sola a todo lo que necesitamos para recopilar, almacenar y gestionar nuestra telemetría.
Conviene tener clara esa distinción, porque casi todo lo demás se deduce de ahí y hoy veremos qué es Grafana realmente, cómo funciona por dentro, para qué se usa, qué ventajas nos aporta, qué complejidad nos añade… y dónde encaja esta pieza de puzzle dentro de una arquitectura de monitorización y observabilidad.
Qué es Grafana
Pongámonos un instante en modo diccionario: Grafana es una plataforma de código abierto de visualización y análisis que permite consultar, explorar, representar y alertar sobre datos almacenados en fuentes muy distintas.
Por eso su uso más conocido son los dashboards, esos paneles llenos de gráficas, agujas y semáforos que decoran las pantallas de medio departamento IT. Sin embargo, su alcance real abarca métricas, logs, trazas y perfiles de rendimiento. La documentación oficial de Grafana resume bien su leitmotiv: Métricas, logs, trazas y perfiles estén donde estén.

Que además sea open source significa dos cosas en la práctica:
- Podemos desplegarla nosotros mismos sin pagar licencia.
- Podemos ver y modificar su código.
Grafana OSS se relicenció en su día a AGPLv3, de modo que cualquier referencia antigua a Apache 2.0 pertenece a otras épocas, como grep y awk para los que somos más nostálgicos.
A partir de ahí, tenemos tres sabores de la herramienta en el mismo plato:
- Grafana OSS. La edición abierta y autogestionada que incluye lo esencial: visualización, conexión con fuentes de datos y sistema de alertas. Este es el punto de partida de casi todo el mundo cuando entra en contacto con la aplicación.
- Grafana Enterprise. Que tiene la misma base, pero con más plugins comerciales, funciones extra y soporte. Está pensada para organizaciones que necesitan garantías y conectores que la comunidad no cubre.
- Grafana Cloud. Que se sube al carro de que todo hoy sea una suscripción, pero con la ventaja de ofrecernos el ecosistema entero como SaaS gestionado. Así nos olvidamos de montar y mantener la infraestructura.
Grafana nació como un fork de Kibana 3 (Graf hace referencia a gráficos y ana homenajea a Kibana), porque en diciembre de 2013, el desarrollador sueco Torkel Ödegaard necesitaba una herramienta más flexible para crear dashboards de métricas.
Desde entonces, con unos comienzos enfocados en gráficas de series temporales, ha ido creciendo mucho más allá, hasta convertirse en interfaz de referencia para buena parte del mundo de la observabilidad.
Cómo funciona Grafana
Aquí conviene levantar ese capó tan bonito de gráficos y colores para ver qué hay debajo, porque casi todos los malentendidos sobre Grafana surgen de no entender su flujo.
Lo primero es comprender que Grafana no genera datos en producción, sino que se enchufa a sistemas que ya los tienen y los pide cuando los necesita.
Su recorrido, simplificado, sería este:
Fuente de datos → Consulta → Panel → Dashboard

En paralelo a ese recorrido y sobre esa misma consulta (o cualquier otra que definamos), podemos configurar reglas de alerta que evalúan una condición y disparan un aviso por su cuenta.
Traduzcamos ese funcionamiento paso a paso:
- Un sistema externo recopila o almacena los datos, como por ejemplo, un servidor Prometheus, una base de datos o un servicio cloud.
- Grafana se conecta a él mediante una data source o fuente de datos, apoyándose en un conector específico para la tecnología concreta (muchos conectores vienen integrados para las fuentes más habituales, mientras que otros se instalan como plugins).
- El usuario lanza entonces una consulta, una query escrita en un lenguaje que entienda esa fuente.
- El resultado aparece en un panel, que es la unidad mínima de visualización.
- Varios paneles se agrupan en un dashboard, que es la vista en conjunto y…
- Por otro lado, sobre esa misma fuente de datos se pueden definir reglas de alerta que no necesitan vivir en ningún panel, a diferencia de lo que ocurría en versiones anteriores: consultan, evalúan una condición y disparan un aviso por su cuenta.
Hagamos un zoom rápido sobre los engranajes del proceso, porque se confunden a menudo.
- La fuente de datos es la conexión a un origen de datos.
- El plugin es el traductor que habla su idioma.
- La query o consulta es la pregunta concreta que hacemos.
- El panel es una respuesta visual.
- El dashboard es una colección de respuestas visuales, configurada según nuestras necesidades de información concretas.
- La alert rule o regla de alerta es la condición que dispara un aviso cuando algo se sale de los raíles.
Todo junto es como el HUD de un simulador de vuelo donde la pantalla muestra altitud, combustible y revoluciones con una claridad milimétrica, pero ninguno de esos números lo inventa el panel, sino que los produce el motor que hay debajo.
Por eso, si quitamos el motor, el HUD se queda mostrando ceros muy bonitos y Grafana funciona igual, ya que sin una fuente de datos configurada no va a tener nada que enseñarnos, excepto esos ceros.
Cada fuente, además, trae su propio editor de consultas adaptado a cómo guarda la información, lo cual puede ser tan potente como incómodo, según el día.
Y queda un detalle más por interiorizar del funcionamiento, que nada de esto es una foto fija, o nos serviría de bien poco.
Cada dashboard tiene un rango temporal y un intervalo de refresco que sus paneles heredan (aunque un panel concreto puede sobrescribir el rango con un tiempo relativo propio, el refresco es cosa del dashboard entero), de modo que Grafana relanza las consultas cada intervalo y vuelve a pintar el cuadro de lo que recibe.
Así, cuando vemos una gráfica moverse en directo, Grafana no está «capturando» nada, aunque esa sea la percepción. Lo que hace es preguntar una y otra vez a la fuente y actualizar su dibujo.
Entender esto ahorra sustos, porque explica por qué un panel se queda plano cuando la fuente deja de responder. El motivo es que al otro lado del cable hay silencio, pero Grafana sigue funcionando como hemos visto, lo que provoca estas situaciones.
Para qué sirve Grafana
Esta es la pregunta del millón y la que trae aquí a mucha gente, porque Grafana sirve para muchas cosas, casi todas girando en torno a ver y entender lo que ocurre en una infraestructura IT.
Estos son los usos reales en el día a día:
- Visualización de métricas de infraestructura. CPU, memoria, disco, red… El pan de cada día de cualquier administrador de sistemas.
- Monitorización de servidores y aplicaciones. Chivándonos sus tiempos de respuesta, tasas de error, colas o latencia, por ejemplo. Esto es lo que separa un servicio sano del que agoniza en silencio.
- Observabilidad de Kubernetes y entornos cloud native. Observando el estado de los contenedores, pods que se reinician sin avisar o el consumo de recursos por namespace.
- Análisis de logs y trazas distribuidas. Lo que permite, por ejemplo, rastrear las huellas de una petición que atraviesa quince microservicios antes de fallar en el último.
- Dashboards para NOC y equipos de operaciones. Que son como las pantallas grandes de la sala de control en las películas de espías, desde las que se vigila que el mundo siga girando en el sentido que debe.
- Correlación visual entre fuentes de información diferentes. Lo que nos permite juntar en una misma vista datos que viven en sitios distintos, para que nos cuenten la historia completa de lo que sucede y que, por separado, sería imposible averiguar.
- Alertas e indicadores de negocio. Que incluyen desde un aviso por disco lleno hasta un panel para el CEO con las cifras que importan realmente a quien no distingue un contenedor Docker del de reciclado de envases.

Para aterrizarlo, imaginemos una madrugada cualquiera. Un panel muestra que la latencia de una API se ha disparado y el de al lado, que la memoria de tres contenedores roza el límite. Por otra parte, otro panel más cruza esos picos con un aumento de errores 500 justo después de un despliegue.
Ninguna de esas gráficas resuelve el incidente por nosotros, cierto, pero juntas pintan un cuadro (horrible en el ejemplo) que, mirado dato a dato y sistema a sistema, habríamos tardado el triple en reconstruir para comprender su imagen completa.
Ese es el trabajo real de Grafana, poner en la misma pantalla piezas que viven separadas, para ver el puzzle entero y no las piezas sueltas.
El hilo común es la variedad, porque Grafana no está atada a un tipo de dato ni a un proveedor. Podría haber construido el ejemplo anterior con uso de CPU, eventos de logs, tiempos de respuesta o disponibilidad de un servicio.
Esa flexibilidad es su gran baza, aunque, como veremos, no sale gratis y el precio es la complejidad.
Los dashboards de Grafana
Este es el momento de brillar para la herramienta, porque aquí es donde destaca por encima del resto de soluciones.
Recordemos que un dashboard es una colección organizada de paneles que muestran, de un vistazo, el estado de lo que nos importa. El panel es la pieza individual que muestra una gráfica, una tabla o un medidor, mientras que el dashboard es la composición que los reúne y les da sentido.

Alrededor de ese concepto, Grafana ofrece una caja de herramientas amplia, detallada en su documentación de dashboards, que nos permite:
- Diferentes tipos de visualización para casi todo: desde series temporales hasta mapas de calor, gauges, tablas, histogramas, estados…
- Variables y filtros para no tener que estar clonando un panel por cada servidor. Grafana posibilita reutilizar el mismo cambiando un desplegable.
- Anotaciones que nos permiten marcar sobre la gráfica cuándo se desplegó una versión o cuándo empezó un incidente.
- Plantillas y dashboards comunitarios que podemos importar y adaptar a nuestra infraestructura IT, de modo que no tenemos que partir de una hoja en blanco.
- Permisos y organización por equipos, para que cada cual vea lo suyo sin fisgonear lo que no debe o pisar el trabajo ajeno.

Diseñar un buen panel de control tiene más de oficio que de clic y da para un artículo entero. Por eso, si quieres el paso a paso, tenemos una guía dedicada a crear dashboards de Grafana con datos de Pandora FMS donde se examina con calma el proceso.
Para lo que nos interesa aquí, basta comprender bien la idea fundamental: el dashboard es la vitrina que expone y una vitrina luce únicamente si tras ella hay buen género.
Lo que nos lleva inevitablemente a…
Las fuentes de datos de Grafana
El principito trató de enseñarnos que lo esencial es invisible a los ojos y, en el caso de Grafana, los datos son el corazón que bombea por dentro, aunque no sea la parte que sale en las capturas.
Una fuente de datos es la conexión a un sistema que guarda información y cada una se apoya en un conector externo o integrado que sabe hablar con esa tecnología concreta.
La documentación oficial de fuentes de datos detalla el enorme catálogo a partir del cual Grafana puede mostrar información, pero como prueba de su capacidad vale con nombrar a los sospechosos habituales:
- Series temporales y métricas: Prometheus, InfluxDB, Graphite…
- Nubes públicas: AWS CloudWatch, Azure Monitor, Google Cloud Monitoring…
- Bases de datos: MySQL, PostgreSQL, Microsoft SQL Server…
- Logs y trazas: Elasticsearch, Loki, Tempo, Jaeger…
Como vemos, casi todo, por lo que no tiene sentido memorizar una lista que crece cada mes. Grafana trae ciertas fuentes principales integradas (las más populares y usadas) y amplía el resto mediante plugins, de modo que puede consultar métricas, logs, trazas, perfiles y datos de BBDD o servicios cloud casi indistintamente.

Ahora bien, esa diversidad viene con letra pequeña a pie de página, y es que cada fuente habla su propio idioma de consulta.
PromQL para Prometheus, LogQL para Loki, SQL para una base de datos relacional… Grafana unifica la vista, pero no el lenguaje que corre por debajo, de modo que, para sacarle partido de verdad, deberemos conocer también cómo se pregunta a cada origen.
De lo contrario, es fácil que la pifiemos sin darnos cuenta, porque una fuente mal apuntada, unas credenciales caducadas o una consulta pesada pueden dejar un dashboard precioso mostrando datos erróneos o, directamente, nada.
Monitorización y alertas con Grafana
No solo queremos gráficas que impresionen a los señores del dinero, queremos utilidad en nuestro día a día, observabilidad, alertas y ojos de elfo observando cada rincón y señalando lo que ven en nuestra infraestructura. En ese caso, ¿sirve Grafana para monitorizar?
Sí, pero eso significa cosas distintas según a quién preguntes.
Porque Grafana puede consultar datos de monitorización, mostrarlos en tiempo real, evaluar reglas, centralizar alertas, enviar notificaciones y combinar consultas de fuentes diferentes en una misma regla. Su sistema de alertas también permite definir condiciones sobre varias fuentes y gestionar todos los avisos desde una vista común, lo cual es tremendamente útil cuando tenemos la telemetría importante repartida por medio mundo.

Pero debo insistir en el matiz que separa a quien entiende Grafana de quien la vende como panacea para todo. Grafana sigue siendo la capa de pintura exterior y el hecho de que nos pueda alertar no elimina la necesidad de recopilar, almacenar y mantener bien los datos que la alimentan.
Esa alerta será tan buena como la fuente que tenga detrás y, si nadie recoge la métrica o se recoge mal, Grafana no nos avisará de nada.
El ecosistema de observabilidad de Grafana
Con los años, Grafana Labs ha construido a su alrededor una constelación de proyectos open source que cubren cada tramo del recorrido de la telemetría, apoyada además en estándares ajenos como Prometheus u OpenTelemetry. Merece que exploremos esa constelación, aunque sea de pasada, porque explica por qué a veces se habla del «stack de Grafana» y no solo de «Grafana» en sí.
En ese ecosistema solemos encontrar:
- Prometheus: el clásico de recopilación y almacenamiento de métricas, aunque no sea de Grafana Labs, sino un proyecto de la CNCF.
- Loki: que es el backend para logs.
- Mimir: que, aunque en español sea el meme para decir dormir, sigue la tradición de nomenclatura de mitología nórdica con el gigante encargado de custodiar la fuente de conocimiento en las raíces del árbol más sagrado. En la práctica, permite el almacenamiento escalable a largo plazo para métricas de Prometheus.
- Tempo: o el backend para trazas distribuidas.
- Pyroscope: perfiles continuos de rendimiento.
- Alloy: que aglutina y envía métricas, logs, trazas y perfiles.
Loki, Tempo y Mimir son piezas de almacenamiento complementarias, mientras que Alloy hace de recolector unificado, una distribución del OpenTelemetry Collector que centraliza el envío de telemetría.

Un aviso importante sobre documentación caducada. Si venimos de guías antiguas, mejor olvidarnos de Grafana Agent. Este llegó al final de su vida útil el 1 de noviembre de 2025 y ya no recibe soporte, parches ni actualizaciones de seguridad.
La recomendación oficial es migrar a Alloy.
Grafana y Prometheus: en qué se diferencian
Estoy hablando mucho de Grafana y Prometheus, y los conceptos se confunden en ocasiones, por lo que creo que merecen su propio apartado para tener bien claro cada uno.
- Prometheus recopila y almacena métricas, de modo que en su relación con Grafana es una fuente de datos.
- Grafana consulta y visualiza esos datos, de modo que es una capa de presentación.
Y se llevan genial juntos, pero ninguno nos obliga a usar el otro necesariamente.
Grafana es promiscua y se puede conectar a muchísimas fuentes de datos que no son Prometheus, mientras que Prometheus también puede vivir y alimentar otras interfaces en una poligamía consentida y muy útil para nuestra gestión IT.
Como buena pareja moderna, se complementan sin depender mutuamente.
Por si quieres profundizar, aquí desarrollamos cómo encaja el resto de la arquitectura de monitorización de Prometheus, además de que la propia documentación oficial explica su integración y relación con Grafana.
De momento, quedémonos con una frase que disipa el 90 % de las confusiones: Prometheus guarda y Grafana pinta.
Ventajas de Grafana
Que Grafana se haya convertido en casi un estándar de nuestra industria responde a su superioridad en:
- Flexibilidad de visualización. Ya que pocas herramientas nos dejan representar los mismos datos de tantas formas distintas.
- Compatibilidad con múltiples fuentes. Con métricas, logs, trazas y bases de datos que pueden convivir en un mismo panel, por muy diferentes que sean en origen.
- Dashboards personalizables hasta el último píxel, con un ecosistema de plugins que amplía casi cualquier cosa.
- Alertas centralizadas que combinan consultas de orígenes diferentes en una vista única.
- Separación entre visualización y almacenamiento. De modo que podemos cambiar el motor de datos sin rehacer la estructura visual de los paneles (aunque las consultas sí nos tocará adaptarlas), y al revés.
- Comunidad y recursos. Grafana es un proyecto vivo de salud excelente, con código abierto en GitHub, miles de dashboards compartidos y respuestas para casi cualquier duda.
- Opciones self-hosted y cloud, según cuánta infraestructura queramos administrar por nosotros mismos o delegar a otros.
Como capa de visualización flexible y desacoplada del almacenamiento, pocas alternativas pueden toser a Grafana, pero claro, tampoco es la bala de plata para toda organización, así que toca hablar de…
Limitaciones de Grafana
En El Señor de los Anillos, los palantíri permiten ver cosas lejanas a quienes los poseen, pero quienes miran dependen por completo de lo que hay al otro lado de la piedra… y más de uno acabó engañado por confiar demasiado en lo que veía.
Un dashboard funciona igual, mostrando lo que le llega. Pero si esto es incompleto o erróneo, si es una argucia de Sauron o los datos están mal organizados, veremos una mentira preciosa en tiempo real.
Por eso, las limitaciones reales de Grafana son:
- Que no aporta valor sin fuentes bien configuradas. Consecuencia directa de que Grafana sea una ventana al almacén de datos, pero no el almacén en sí.
- Una arquitectura completa suele necesitar varias herramientas. Recolector, almacenamiento de métricas, de logs, de trazas… Grafana solamente es una pieza del rompecabezas completo que necesitamos.
- Instalar es fácil, pero mantener el stack… Ese es otro tema, porque arrancar Grafana es cuestión de minutos, pero sostener una alta disponibilidad, la retención, los permisos y el escalado es otra película.
- Las consultas dependen de cada fuente. Cada origen tiene su lenguaje y su estructura, así que no pararé de insistir en que dominar Grafana implica dominar también los idiomas de sus fuentes.
- Los dashboards requieren diseño y mantenimiento. Ya que, al final, un panel mal pensado engaña más que informa y envejece si nadie lo cuida.
- Puede crear dependencia de conocimiento especializado. Alguien tiene que saber sostener todo esto y ese alguien no siempre abunda, pero seguramente siempre está echando currículums para sondear campos más verdes.
- No reemplaza una plataforma de monitorización integrada. Porque no trae de serie inventario, ni descubrimiento, ni agentes propios gestionados desde la plataforma, ni gestión de eventos, ni informes de SLA, ni acceso remoto, ni monitorización de red avanzada.

Nada de esto es menospreciar a Grafana, sino recordar lo que es realmente y reconocer que hace lo suyo de maravilla, pero una plataforma de visualización componible no es una plataforma de monitorización integrada.
Grafana OSS, Enterprise o Cloud, ¿cuál elegir?
¿En qué se diferencian las distintas versiones de la herramienta? ¿Qué hace cada una de ellas y cuál nos conviene en nuestro caso?
Analicemos con una sencilla tabla que nos dará respuesta rápida.
|
Edición |
Despliegue |
Enfoque principal |
Ideal para |
|
Grafana OSS |
Autogestionado |
Funciones open source esenciales |
Equipos capaces de operar su propio stack |
|
Grafana Enterprise |
Autogestionado |
Funciones comerciales, plugins y soporte |
Organizaciones con requisitos empresariales |
|
Grafana Cloud |
SaaS gestionado |
Stack de observabilidad alojado |
Equipos que quieren reducir carga operativa |
Me temo que no puedo incluir precios o límites de plan, porque cambian eventualmente y este artículo estaría obsoleto antes de su punto final.
En cuanto a la opción idónea para nosotros y como siempre, la respuesta correcta es ese irritante «depende», que nos obliga a echar primero un vistazo a lo que tenemos en nuestra infraestructura. Así, la mejor elección tendrá que ver con cuánta de esa infraestructura queramos administrar y qué garantías necesitemos.
- Si tenemos equipo, tiempo y ganas de operar (jeje), podemos optar por la edición OSS y levantar Grafana con nuestras propias manos.
- Si necesitamos respaldo comercial, la versión Enterprise, obviamente.
- Si preferimos olvidarnos de la fontanería, entonces mejor elegimos la edición Cloud y que ya nos vengan las tuberías empalmadas y sin fugas.
Como siempre, legislaciones sobre datos, seguridad o procesos internos de trabajo nos pueden forzar la decisión, debido a una posible obligación de mantener información delicada en nuestros servidores o tener dispuestas medidas de seguridad especiales. En esos casos, Cloud quedaría casi descartada y desembocaríamos en OSS o Enterprise, especialmente para empresas en sectores críticos o estratégicos.
Integración de Grafana con Pandora FMS
Aquí es donde dos filosofías se dan la mano en lugar de competir y la clave está en el reparto de funciones. Este es más sencillo de lo que parece y un chasis Grafana con «motor» Pandora FMS nos da casi todas las probabilidades de podio en gestión IT.
En esa combinación, el funcionamiento óptimo sería:
- Pandora FMS recopila y gestiona los datos de monitorización. Ella descubre, mide, correlaciona, alerta y guarda.
- Grafana consume lo que hace Pandora FMS como una fuente de datos más para construir visualizaciones adicionales.
- La integración permite representar módulos y métricas de Pandora FMS en dashboards de Grafana, aprovechando lo mejor de ambos mundos.
- Además, los permisos de usuario de Pandora FMS delimitan a qué datos se accede, con lo que la seguridad no se queda al otro lado de la puerta.
En la práctica, la conexión se apoya en dos piezas complementarias: la extensión de Pandora FMS, que expone el punto de acceso a los datos, y el plugin instalado en Grafana, que lo consume como fuente de datos autenticándose con un usuario de Pandora FMS.
El montaje, a grandes rasgos, es un baile de cuatro sencillos movimientos que forman el proceso general.
No lo describo exhaustivamente para no convertir esto en la Biblia, pero para el recorrido completo y actualizado, tienes la guía paso a paso de integración de Grafana y Pandora FMS.
Paso 1. Cargar la extensión en la consola de Pandora FMS

Esta se sube desde el gestor de extensiones de la propia consola y deja preparado el punto de acceso por el que Grafana pedirá los datos.
En instalaciones a partir de la ISO hay que aflojar además un par de tuercas en la configuración de Apache y de PHP, así como reiniciar luego los servicios para que los cambios entren en vigor. No dudes en mirar la guía actualizada enlazada un poco más arriba para esos detalles finos y los comandos.
Paso 2. Instalar el plugin en el servidor de Grafana

Se descomprime en el directorio de plugins de Grafana, se declara en su fichero de configuración y se reinicia el servicio para que lo dé por bueno al arrancar.
Paso 3. Dar de alta Pandora FMS como fuente de datos

Aquí hay que hacer tres cosas.
- Pulsar en el botón de añadir nueva fuente de datos de Grafana.
- Elegir el plugin de Pandora FMS.
- Rellenar los tres campos necesarios: URL de la extensión, que será (por defecto) http://x.x.x.x/pandora_console/extensions/grafana, siendo x.x.x.x la dirección IP o nombre DNS de nuestra consola de Pandora FMS, y luego usuario de Pandora FMS y su contraseña.
La prueba de conexión nos canta enseguida si algo falla, como que Grafana no llega a la máquina, la dirección de la extensión no es la que es o que las credenciales no cuelan.
Paso 4. Construir el primer dashboard

Al crear el panel se elige la fuente de datos de Pandora FMS y aparecen unos desplegables de grupo, agente y módulo que hacen las veces de editor de consultas. Caben varias consultas en un mismo panel para comparar módulos, y varios paneles en un mismo dashboard.
La idea de fondo con la que nos debemos quedar es esta: dos especialistas de élite operando juntos en lo que cada uno es mejor. Una plataforma como Pandora FMS que recoge y gobierna la monitorización con la experiencia probada de más de veinte años y una capa de visualización líder gracias a Grafana, que añade otra forma de mirar esos mismos datos.
¿Es mejor Grafana o una plataforma de monitorización integrada?
Aunque la combinación anterior es óptima, la vida real tiene la manía de que los presupuestos IT sean limitados, o que combinar herramientas pueda ser redundante en nuestro caso, de modo que tengamos que decidirnos por una u otra opción.
En esas peleas no hay ganador y la respuesta correcta es otra vez «depende», pero tranquilidad, porque he aquí los criterios de decisión.
Grafana encaja como un guante cuando:
- Ya tenemos fuentes de métricas, logs o trazas funcionando.
- Buscamos máxima flexibilidad visual y queremos pintar los datos a imagen y semejanza de nuestras manías específicas.
- Contamos con recursos para operar una arquitectura componible de varias piezas.
- Trabajamos con ecosistemas Prometheus, Kubernetes u OpenTelemetry, que nos dejan el pase a gol casi hecho para implantar Grafana y obtener esa deseada observabilidad superior.
Una plataforma integrada como Pandora FMS encaja mejor cuando lo que necesitamos es centralizar en una sola solución la recopilación, el descubrimiento, la monitorización con y sin agentes, las redes, las aplicaciones, los logs, las alertas, los informes, el inventario, el acceso remoto y la gestión operativa.
Con una plataforma de monitorización tenemos todo bajo un mismo techo, sin ensamblar media docena de proyectos y rezar para que sigan hablándose entre versiones. Es la diferencia entre montar nuestra nave pieza a pieza o subirnos a una como Pandora FMS, que ya vuela a velocidad de curvatura y también tiene sus propios dashboards totalmente personalizables.
Para cotejar enfoques con más detalle, he aquí una comparativa de herramientas de monitorización y la ficha de funciones de Pandora FMS.
La recomendación es, pues, que respondamos honestamente a esta pregunta:
«¿Cuál es la verdadera necesidad en nuestra gestión diaria de IT?».
Cada uno tenemos nuestro modelo operativo, elementos a los que no podemos renunciar y legislaciones y operaciones que nos marcan el camino y…
- Si tenemos un equipo dedicado y un ecosistema Prometheus consolidado, Grafana hará brillar esa luz que nos consigue el titán Prometeo que da nombre a la herramienta.
- Si queremos una plataforma que lo haga casi todo, sin tener que convertirnos en integradores a tiempo completo, debemos mirar hacia lo integrado ya, como Pandora FMS u otra plataforma de monitorización.
Y por supuesto, nada nos impide usar ambas, como hemos visto. De hecho, si no tenemos restricciones, suele ser la solución.
Preguntas frecuentes
Hemos recorrido mucho territorio, por eso vamos a recopilar las preguntas más habituales para remachar las claves y marcharnos de aquí con una imagen precisa del tema.
¿Es Grafana una herramienta de monitorización?
En sí misma no, pero puede formar parte de un sistema de monitorización, con alertas, exploración y visualización. Para ello necesita fuentes que le proporcionen los datos, ya que por sí sola no monitoriza nada.
¿Grafana almacena datos?
Normalmente no. Lo que hace es consultar datos guardados en sistemas externos. Algunos productos de su ecosistema, como Loki, Tempo o Mimir, sí aportan los backends de almacenamiento.
Eso vale para la telemetría, que es a lo que se refiere el 90% de gente cuando hace esa pregunta. Su propia configuración es otro asunto, porque los dashboards, los usuarios, los permisos y las reglas de alerta sí viven en una base de datos interna de Grafana, que por defecto es SQLite y puede ser MySQL o PostgreSQL.
¿Grafana es gratis?
Grafana OSS es open source y podemos usarla sin coste de licencia, teniendo en cuenta siempre lo que implica implantar código abierto y que, para el posible soporte que precisemos después, dependeremos de nuestro ingenio y la comunidad.
También existen las ediciones Enterprise y Cloud, que son de pago y con funciones y soporte adicionales, ideales para empresas que, sí o sí, necesitan apoyo fiable en caso de problemas.
¿Funciona Grafana sin Prometheus?
Sí. Prometheus es una fuente muy popular, pero Grafana admite bases de datos, plataformas cloud y otros sistemas de monitorización sin ningún problema.
¿Qué diferencia hay entre Grafana y un dashboard?
Grafana es la plataforma, mientras que un dashboard es una colección organizada de paneles y visualizaciones dentro de ella. La plataforma contiene los dashboards, pero no al revés.
¿Puede Grafana monitorizar redes?
De nuevo, es importante matizar los conceptos. Grafana puede visualizar y alertar sobre datos de red cuando recibe información de una fuente adecuada, pero no incluye de serie todas las funciones de una plataforma de monitorización de red dedicada.
Conclusión
Vayamos un momento al centro de mando de nuestra nave IT. En él, Grafana es una pantalla extraordinaria, ese enorme visor principal del puente del Enterprise capaz de mostrar naves enemigas, fenómenos estelares o cualquier otra cosa necesaria. En esa misma línea, Grafana consulta, explora, visualiza y alerta mejor que casi nadie.
Pero su valor depende por entero de los sensores que la alimentan y del ordenador que guarda lo que muestra.
Si le enseñamos buenos datos, Grafana nos aportará una claridad envidiable sobre ellos, pero si le mostramos silencio, nos devolverá esos ceros tan bien dibujados como inútiles.
Por eso Grafana puede actuar como interfaz de todo un ecosistema de observabilidad, y ese trabajo lo hace de fábula, a cada uno lo suyo. Lo que no hace, por diseño, es sustituir a una plataforma completa que recopile, descubra, correlacione y gobierne la monitorización de cada rincón de nuestra infraestructura IT.
Por eso Grafana y Pandora FMS no compiten tanto como se complementan. Pandora recoge y gestiona datos, mientras que Grafana nos añade una forma adicional de mirarlos, muy atractiva en estos tiempos en los que la experiencia de usuario es clave y esos usuarios, además, ya no son solamente técnicos.
Si lo que buscamos es la totalidad, querremos una plataforma integrada de monitorización y observabilidad que no nos obligue a ensamblar el puzzle nosotros solos. En ese caso, el camino de baldosas amarillas nos lleva a Pandora FMS (o a cualquier otra opción de monitorización, ya que no tememos medirnos con nadie).
Y si nos quedamos con Grafana, ahora ya sabemos exactamente qué es lo que mira esa pantalla y qué hay detrás cuando se enciende.

Siempre con un teclado entre manos, desde el primer ZX Spectrum que abrí de par en par para ver cómo funcionaba, la tecnología ha sido mi pasión y trabajo, de lo que hablo y lo que escribo.
Always with a keyboard in my hands, ever since I opened up my first ZX Spectrum wide to see how it worked, technology has been my passion and my work, what I speak about and what I write about.






