Comunidad

La increíble pero cierta historia de la carta enviada desde Suecia

septiembre 11, 2020

La increíble pero cierta historia de la carta enviada desde Suecia

This post is also available in : Inglés

Misterios en Pandora FMS: la carta escrita y enviada desde Suecia

En Pandora FMS ocurren todo tipo de historias. Y quizá algún día tengamos la suerte de que Fernando León de Aranoa o el mismísimo Christopher Nolan nos lleven a la pantalla grande, completando así unas filmografías casi impecables.

La historia que vengo a contaros hoy es una de nuestras favoritas. Cuqui y extraña, ideal para contar a la vera de una hoguera mientras aúlla el viento en la planicie o simplemente para leer en el metro mientras repasas las novedades de nuestro querido y glauco blog. En todo caso, quiero que estéis atentos y que os divirtáis, como nosotros rememorándola.

Cierto día, rutinario y luminoso, como muchos de los que suelen acontecer en una oficina, la vivaz Julia, nuestra compañera de administración y corrección, recogió una carta de nuestro buzón. Normalmente solemos encontrar en él aburridas cartas del banco, facturas de proveedores y publicidad con catálogos de muebles, pero esta vez Julia se topó con algo muy distinto: una carta por correo postal proveniente de la lejana Suecia. Era algo inusual, no esperábamos nuestro gran pedido de falsterbotofflor y lovikkavantes hasta dentro de unos meses. La carta venía con un montón de sellos. Si el nivel de urgencia de las cartas se midiera en sellos, aquello era un auténtico DEFCON 2. Y otro apunte, la carta iba dirigida a un tal… ¡¡¡ “Mr. eHorus”!!!

Nuestra compañera Julia se sentó en las escaleras del edificio, no había tiempo que perder, y del sobre, abierto meticulosamente, sacó una liviana y sencilla hoja escrita con letra temblorosa en la que rezaba en inglés: “¡¡¡LARS ERIK SVEN AKE, devuelveme las 100.000 coronas suecas que me debes!!!”

No, es broma. Como ya dijimos la carta iba dirigida a un tal “Mr. eHorus” y decía algo así como: “Por favor, Mr. eHorus, ¿puede borrarme de la suscripción a su producto?”. Estaba escrito en una letra inusitadamente grande y con todas las cordialidades destacables en la personalidad y gentileza de los suecos.

Julia, bien que hizo, se levantó de las escaleras y se puso a investigar cómo alguien como la señora Britta, así se llamaba nuestra amiga por correspondencia, había acabado recibiendo nuestras notificaciones.

Porque, claro, todavía no os lo había contado: ¡¡¡NOSOTROS SOMOS EL MISTERIOSO MR. EHORUS!!! eHorus es un sistema de gestión remota de equipos basado en la nube (SaaS) creado por el equipo de Pandora FMS. Inserto publi: “Su funcionamiento es tan sencillo como el hecho de instalar un agente que se ejecutará como servicio en los equipos a los que quieres acceder. Estos agentes se conectarán a nuestros servidores de eHorus para que puedas conectarte a ellos desde cualquier sitio con conexión a internet, sin necesidad de instalar aplicaciones cliente en ellos.”

Bien, spam aparte, según las investigaciones que llevó a cabo nuestra compañera Julia, la señora Britta debió meterse en alguna de nuestras redes sociales, tales como Facebook, Twitter o Youtube y suscribirse. Y claro, Britta recibía toda la información de nuestras actualizaciones dejándola en un total estado de preocupación porque creía que, de algún modo, estaba pagando por el servicio. Eso no podía ser, así que, como no sabía cómo dejar de seguirnos en redes, optó por la solución analógica: enviarnos un correo urgente.

Creemos que Britta, de avanzada edad y que aparenta saber poco del mundo de la tecnología y la monitorización, llegó a suscribirse o darle like a la página de Ehorus porque creyó, por las inclinaciones que pudimos ver en su perfil de Facebook, que se trataba de una página de contenido esotérico. Ya sabéis, Horus («el elevado») era el dios celeste en la mitología egipcia… o, yo qué sé. Solo se nos ocurre esa asociación.

Julia llevó la carta ante nuestro CEO, Sancho Lerena; él sabría qué hacer. Y así fue, de inmediato pidió un pergamino del mejor gramaje y desenvainó su portaplumas dorado con la plumilla de doble filo más aguda y comenzó a redactar, de su puño y letra, una contestación tranquilizadora a nuestra Britta. También le dio las gracias por implicarse tanto. Desde luego, ya no queda gente así. Sin corazones sobre las ies pero con una posdata elegante y emotiva, se envió la carta. Con los mejores y más vistosos sellos de la empresa y de manera certificada, por supuesto. Algo propio de Mr. Ehorus, al que nunca se le ocurriría cobrarle a nadie por sus notificaciones en redes sociales. Y menos a una candorosa anciana sueca.

A día de hoy todavía no hemos obtenido respuesta de Britta, pero miramos, como novia que espera respuesta desde el frente, de reojo cada mañana el buzón. Oh, algún día, ruego a los cielos, nos contestará.


Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.